Brač, Croacia: playa de Zlatni Rat, la lengua dorada
Empezaba nuestro periplo isleño por la isla de Brač en Croacia (hay muchas islas para elegir) para visitar una de los puntos que tenía apuntados de la larga lista de sitios que ver por los Balcanes: la playa de Zlatni Rat, la lengua dorada de la isla de Brač. Las cientos de islas croatas del mar Adriático dan para pensárselo; sin embargo, las más grandes suelen ser las más desarrolladas, vendidas y reconocidas, y de ellas mucha gente saca las mejores bellezas para compartirlas con los demás.
Y claro, muchos nos dejamos llevar por la gente, los comentarios y las guías, que casi siempre coinciden con los mismos lugares. Nos encontrábamos en plena Costa Dálmata, nombre adoptado de la región croata de Dalmacia.
Brač es una de esas islas: grande y muy recomendada. La dificultad de los horarios de los barcos hizo que solo pudiéramos ir unas horas; lo haríamos de ida y vuelta desde Split tras subir a Marjan esa misma mañana.
💡 Consejo viajero: Cómo organizar tu ruta por las islas croatas
Si vas a viajar a Croacia, planificar los ferris con antelación es clave, especialmente en temporada alta. Las frecuencias cambian mucho según la época del año.
- Transporte: te recomiendo comparar horarios y reservar tus billetes de ferry con antelación a través de la web oficial de Jadrolinija para no quedarte sin plaza.
- Seguro de viaje: Para viajar por la Costa Dálmata con total tranquilidad, ante cualquier imprevisto médico o cancelación de transportes, no olvides contratar un buen seguro. Yo siempre viajo con Heymondo (¡y te llevas un descuento por ir de mi parte!). Contratar seguro aquí.
- Si prefieres hacerlo fácil y directo, puedes contratar una excursión por las islas aquí.

Cómo llegar a Brač desde Split: rumbo a Supetar
Me vino a la mente la imagen de Indonesia de solo hacía unos meses. Se entraba al ferry de la misma forma, aunque estos no estaban oxidados como los barcos indonesios. Parecía que el tiempo empezaba a mejorar, ya era hora tras tantos días de lluvia. Justo a tiempo para las islas, podíamos estar en manga corta y con las gafas de sol. ¡Alegría!
El paisaje que se ve en el trayecto del barco es precioso. Me da que utilizo demasiado esta palabra últimamente, pero es la verdad. Las islas montañosas con el agua cristalina y de color turquesa… precioso. Vaya, lo he dicho otra vez…
El puerto de entrada a la isla fue por la parte de Brač más pegada a Split, como es lógico. Llegamos a la localidad de Supetar tras 50 minutos y 33 kunas menos en nuestros bolsillos (la moneda de por entonces, ahora tienen el €). Realmente este no era nuestro destino en la isla; desde allí tuvimos que tomar un autobús hacia Bol, nuestro destino final, en la parte opuesta.
Para llegar había que cruzar por las innumerables curvas que van a través de las montañas isla adentro. En el siguiente mapa se puede ver la carretera serpenteante para llegar a Bol (arriba a tu izquierda Supetar y abajo Bol).

Por desgracia, el horario del autobús también era limitado, así que mientras esperábamos decidimos darnos una vuelta por esta pequeña localidad. Visitamos su playa con vistas a la península balcánica y su plaza principal típica croata. También tuvimos tiempo para comernos, como casi cada día, el rico ćevapčići, la comida rápida por excelencia de los países balcánicos. Se me hace la boca agua solo de escribir esto.

Cruzando la isla de Brač en autobús hacia Bol
El autobús iba lleno de gente local, sobre todo de niños con el uniforme del colegio que se iban bajando en diferentes pueblecitos de la isla en los que el autobús paraba. No lo tienen muy fácil para moverse.
Por cierto, puedes encontrar información y horarios de los buses en esta we oficial.
La ruta, como dije anteriormente, va por las montañas, con lo que las vistas al mar son fantásticas… y si le añades un arcoíris, pues más aún (¡siguiente foto!). Llegando ya a la otra parte de la isla se podía ver la isla de Hvar, a la que iríamos al día siguiente. La carretera va pegada a esa costa hasta llegar a Bol. Una vez más, impresionantes las vistas.


Qué ver en Bol y la increíble playa de Zlatni Rat
Nada más llegar a Bol y sin perder mucho tiempo, fuimos directamente andando hasta la zona y playa de Zlatni Rat, que se encuentra a unos 2 km. Es una reserva natural que fue la causa principal de que llegáramos hasta aquí.
Para llegar hasta Zlatni había dos posibilidades: el camino fácil y corto por el paseo de arriba, o el menos fácil y largo por la orilla. Os podéis imaginar cuál tomamos si ya me conoces… Por la orilla era fácil hasta que te encontrabas con el tramo entre playa y playa, rocoso y con el agua entrando. Tuvimos que meternos un poco bosque adentro por los matorrales para poder cruzar de playa a playa; así era más divertido. Por el camino vimos varias de esas pasarelas de madera que se meten en el mar que a mí tanto me gustan. Daban ganas de tirarse al agua; invitaba mucho a darse un chapuzón. Una pena que no fuéramos preparados, aparte de que el agua estaba muy fría a estas alturas de otoño.



La lengua dorada de Croacia: el Cuerno de Oro
Lo más especial de Zlatni Rat es su famosa playa-lengua, conocida también como el Cuerno de Oro (aunque yo la llamaré la «lengua dorada», porque lo digo yo). Es una playa en forma de «V» que se adentra en el mar, una de las mejores de Croacia aunque sea de piedrecillas.
Desde el cielo y con buen tiempo es más espectacular que desde la playa misma (ver siguiente foto), pero aun así nos moló por lo tranquilo que estaba. En verano se tiene que poner esto hasta los topes. El entorno de la playa es idílico y la limpieza de sus aguas, sorprendente; era difícil distinguir dónde había agua en la orilla, ya que es totalmente transparente. Los ratos que salía el sol se veía todo con más color; el tiempo seguía dándonos la espalda en nuestro paso por Croacia.






🛌 Dónde alojarse en Brač (Bol y Supetar)
Si tienes más tiempo que nosotros y decides quedarte a dormir para disfrutar de la isla sin prisas, estas son las mejores opciones que he encontrado:
- En Bol (cerca de Zlatni Rat): ideal si buscas ambiente playero y relax. Te recomiendo mirar este hotelazo para darte un buen capricho y disfrutar del sitio al máximo.
- En Supetar: perfecto si prefieres estar cerca del ferry para moverte rápido a Split u otras islas. Encuentra las mejores opciones aquí: reservar aquí hoteles en Supetar.
📌 ¿Te quedas más tiempo? Qué más ver en la isla de Brač
Como nuestra visita fue un «aquí te pillo, aquí te mato» de unas horas, nos dejamos algunas joyas en el tintero. Si en tu caso vas a pasar uno o dos días enteros en la isla, apunta estos lugares que todo el mundo recomienda:
- Subir al Vidova Gora: es el pico más alto de todas las islas del Adriático (778 metros). Las vistas de la playa de Zlatni Rat desde arriba son las que se ven en las postales. Se puede subir en coche o haciendo senderismo desde Bol.
- El pueblo de Pučišća: dicen que es uno de los pueblos más bonitos de Europa. Es famoso por sus casas de piedra blanca de Brač (la misma piedra con la que se construyó el Palacio de Diocleciano en Split y, ojo, ¡la Casa Blanca de Washington!).
- El Monasterio de Blaca (Pustinja Blaca): un antiguo monasterio del siglo XVI incrustado literalmente en un acantilado de piedra. Para llegar hay que hacer una caminata, pero el lugar es de película.
Atardecer de película en Bol y regreso a Split desde la playa de Zlatni Rat
Nos quedaban un par de horas para volver a Bol y darnos un voltio por allí. Bol es un lugar para relajarse sentado frente al mar, para olvidarse de todo y disfrutar del momento. Un lugar que te transmite tranquilidad y buen rollo, aunque, ¡ojocuidao!, en verano me temo que será otro cantar.
Anduvimos por su paseo marítimo y nos adentramos calle arriba por sus callejuelas y pequeñas iglesias. Mucha gente pescaba y los niños se divertían haciendo juegos callejeros, como recuerdo de mis tiempos de infancia en Málaga. Relajación pura.

El sol del atardecer, junto a unas nubes extrañas y oscuras, crearon un atardecer mítico, un espectáculo natural que traté de captar en fotos para no olvidarlo jamás. Tras tomar el autobús de vuelta a Supetar para coger el ferry, todavía duraba el atardecer. Desde arriba en la carretera, subidos en el autobús, tuvimos esta estampa preciosa con Bol y el atardecer a sus espaldas.


Ya en Supetar nos tocaba esperar dos horas para subir al ferry de regreso a Split, así que de nuevo decidimos darnos una vuelta por allí, un pueblo que ya dormía y donde poca gente andaba por sus callejuelas.

El barco, bastante puntual, nos dejó de nuevo en Split, donde pasaríamos nuestra última noche antes de volver a coger las mochilas para ir al siguiente destino de esta ruta por los Balcanes de 2 meses. Era la tercera noche en esta ciudad. Al próximo día saldríamos hacia una nueva isla… ¡Hvar!
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