Qué ver en Dubrovnik, el desembarco del… turista
La expectación con la que nos íbamos a esta nueva ciudad era bestial y aún no teníamos del todo claro qué íbamos a ver en Dubrovnik. Se trataba de la joya del Adriático, turísticamente hablando, y no podíamos pasar por estos lares sin llegarnos hasta allí en esta ruta de 2 meses por los Balcanes. Para ello, cogimos un autobús en la isla de Korčula a las 6:45 de la mañana, todavía con las legañas en los ojos. Es el único bus del día que va en temporada baja desde esta isla. Este autobús se sube en un ferry para cruzar hasta Orebić (en una península) ya en la zona balcánica, para llegar hasta Dubrovnik, nuestro destino final.
Consejos al llegar a Dubrovnik
Por el camino nos cruzamos con la localidad de Ston y su impresionante muralla, lugar también conocido por sus ostras. Al pasar por allí nos arrepentimos un poco de no haber parado; esa muralla bien lo merecía, al menos pudimos sacar una foto por la cristalera del autobús. Una ruta que tenía curvas endemoniadas como las que veis a continuación, con lo que el camino se alargaba más de lo que pensábamos… pero ¿a quién leches le importa con estas vistas que tenemos ante nuestros ojos?
Consejo pro: Si recorres Croacia en coche de alquiler, te recomiendo encarecidamente hacer esa parada en Ston. La libertad de parar en los miradores de la costa no tiene precio.

El paisaje llegando hasta Dubrovnik se iba haciendo más y más bonito, con sus acantilados, sus montañas altas y verdosas, sus playas y sus islas cerca de la costa, sus aguas azul turquesa cristalinas; fue un más que agradable amanecer. Conducir con tu propio coche y parar donde te apetezca por aquí hubiera sido lo suyo para descubrir todo lo que ver en Dubrovnik y sus alrededores, pero Croacia la haríamos en transporte público de principio a fin.
Alojamiento: «aprovechando el boom»
Como de costumbre en este país, al llegar a la estación de autobuses de Dubrovnik nos vinieron varias personas ofreciendo alojamiento. Tanteamos hasta encontrar uno que nos convenció; el hombre, de lo más parlanchín y con su muy buen inglés, nos llevó en su lujoso coche hasta lo que realmente era su casa. Allí tenía, por fuera de su misma vivienda, como una caseta preparada para dormir, con cocina y baño. No estaba nada mal.
Allí nos encontramos con toda la familia —su mujer, madre, hijos— que nos preguntaban cosas mientras nos registrábamos, un tanto peculiar. Muchas familias se están aprovechando del boom turístico de Dubrovnik y aprovechan para sacar tajada de los visitantes alquilando cuartos (como en muchas partes de Europa en realidad).


No contábamos con que nuestro alojamiento se encontraba lejos de la ciudad vieja de Dubrovnik, quizás teníamos que haber tenido eso más en cuenta; a cambio, teníamos una playa cerca y no demasiado llena, lo que lo compensaba.
Nota para viajeros: Si prefieres evitar el azar de buscar alojamiento al llegar, te sugiero reservar con antelación en alojamientos como este de Booking.com o Kayak para asegurarte un sitio cercano a lo más importante que ver en Dubrovnik, sobre todo en temporada alta.
Mejores zonas para alojarse
Dubrovnik es engañosa con las distancias y las cuestas, así que para ayudarte a elegir bien en función de lo que busques, aquí tienes las mejores zonas para dormir:
Si te preguntas cuales son las mejores zonas para alojarse, diría las siguientes (cuanto más cerca de la ciudad vieja, más caro, lógicamente):
- Casco antiguo: espectacular si quieres salir de la puerta y tener todo lo que ver en Dubrovnik a un paso. Eso sí, prepárate para pagar precios desorbitados, cargar con las maletas por escaleras infinitas de piedra y lidiar con el ruido de los cruceristas a lo grande.
- Pile o Ploče: las dos zonas que flanquean las puertas de la muralla. Para mí, la mejor alternativa. Estarás a solo 5 o 10 minutos andando del centro histórico, hay playas espectaculares cerca (como la de Banje en Ploče) y las vistas hacia las murallas son de postal.
- Lapad y Babin Kuk: se trata de la zona de la península (donde acabamos nosotros). Es un barrio residencial precioso, lleno de zonas verdes, restaurantes más tranquilos y playas perfectas para desconectar. Está a unos 15 minutos en el autobús número 6, pero se agradece el respiro de turistas y los precios algo más relajados.
- Gruž: el barrio del puerto donde te dejará el bus o el ferry. Es la zona más auténtica, menos idílica y la ideal si viajas con un presupuesto mochilero ajustado. Está muy bien conectada con el centro en bus.
Aquí te dejo un mapa para que te hagas una mejor idea de las distancias y puedas elegir según tus preferencias:
Qué ver en Dubrovnik: el casco antiguo entre murallas y cruceros
Llegando a la ciudad vieja ya vimos diferencia con otros lugares de Croacia (quitando los lagos Plitvice), se veía más gente de lo normal. La sorpresa mayor llegó cuando íbamos a entrar: por Dios, ¿de dónde sale tanta gente? Todos turistas con cámaras al cuello, un poco agobiante. Eso sí, la ciudad vieja por fuera se veía espectacular, las murallas están impolutas; supongo que ganan dinero como para montar cuatro murallas iguales. Es la cosas de estos lugares tan bonitos: hay tanta gente por algo.
Dubrovnik es un lugar fijo de muchos cruceros que van por el Mediterráneo; el problema es que la ciudad vieja se queda demasiado chica para tanto turista, haciendo de su visita algo (por no decir mucho) estresante, con grupos por aquí y grupos por allá. Tendríamos que lidiar con ello. Y a todo esto… estábamos en temporada baja. Me contaron que en verano limitan la entrada a la ciudad vieja porque no caben más; no me lo quiero ni imaginar, no me verás por aquí el pelo en verano.

Dubrovnik es una ciudad que hace 24 años era bombardeada en la guerra de la ex-Yugoslavia y ahora es una ciudad reluciente que, aunque si te fijas, todavía le quedan heridas de guerra en algunos de sus edificios, nada comparado con lo que veríamos después en Bosnia y Herzegovina.

Murallas y el «Dubrovnik Pass»
Decidimos comprar un «Dubrovnik Pass«, que te da derecho a visitar las murallas (que cuestan 40 € aprox. a fecha de 2026), transporte público ilimitado y varios museos durante 24 horas o más si pagas más. Nos salía mucho más económico, aunque aún así, el gasto fue importante.
Nota: La moneda actual en Croacia es el euro (€) y no la kuna como hasta hace poco. Consulta siempre los precios oficiales en la web de Dubrovnik City Walls y reserva online para evitar colas o quedarte sin sitio.
La primera visita serían sus magníficas murallas, perfectamente conservadas y con vistas sublimes hacia la ciudad vieja y hacia su costa; se dice que son las murallas mejor conservadas del mundo. Sin duda, el primer gran imprescindible que ver en Dubrovnik para abrir boca. Es una vuelta larga y necesita su tiempo, sobre todo cuando estás por las escaleras en fila india con los demás turistas… Trata de cuadrarlo para que te toque en algún momento donde no haya desembarco de cruceros.



El interior de la ciudad amurallada y la Puerta de Pile
Al completar la vuelta por las murallas a toda la ciudad vieja bajamos por fin a conocer su interior. Con la lluvia se abrían los paraguas, con lo que las calles se llenaban aún más, o al menos así es la sensación. No se puede negar: Dubrovnik tiene mucho encanto a pesar de todo; sus callejuelas con esas lamparillas colgando son preciosas y sus edificios están muy bien conservados.
Pasando por la hermosa y concurrida Puerta de Pile, el principal acceso a la ciudad amurallada de Dubrovnik, te encuentras con la peculiar Fuente de Onofrio, que actualmente sigue dando agua potable a la población. Suele servir de centro de encuentro de los turistas ya que cerca se encuentra la oficina de turismo; muchos se sientan en ella, como podéis comprobar en la foto.

Historia y Juego de Tronos: imprescindibles que ver en Dubrovnik
Entramos, próximo a la fuente y a la entrada a las murallas, al Monasterio Franciscano, que se encuentra en su calle más concurrida y arteria principal: la famosa Stradun. Esta desemboca en la preciosa plaza Luža, donde pudimos presenciar una boda (menuda fiesta montan los croatas) y donde tenía lugar un mercado local con gente vestida con ropas tradicionales; cada uno a lo suyo…



En esta plaza se pueden ver los edificios más representativos: el Palacio Sponza, la iglesia de San Blas y la Torre del Reloj. Siguiendo por la plaza y su calle principal a la derecha, seguimos por Pred Dvorom y entramos en el Palacio del Rector, del siglo XV y de estilo gótico-renacentista. Rector fue uno de los gobernadores de Dubrovnik, hombre que fue importante en la historia de la ciudad. Tras visitar este palacio, seguimos calle abajo hasta su catedral, la catedral de la Asunción de la Virgen María.
Para los seguidores de la famosa serie de «Juego de Tronos», como yo, decir que la serie se grabó aquí mismo, siendo Dubrovnik el Desembarco del Rey en la serie, ahí es nada. Hacen tours relacionados con la serie, como este por ejemplo que sale bastante bien de precio, una forma divertida más de hacer turismo. También vimos algo similar Nueva Zelanda, donde pasamos por lugares reconocibles en las películas del «Señor de los Anillos» o «Los Hobbits».



Consejo viajero: Si te quieres enterar bien de todos los lugares y la historia de esta interesantísima ciudad, siempre puedes pillarte un «free tour» que organizan por el casco antiguo, abajo puedes comprobar la disponibilidad:
Cultura, precios y atardeceres
Si buscas contenido cultural que ver en Dubrovnik, también tuvimos tiempo de ver algún museo como el etnográfico, donde aprendimos mucho de los antepasados de la ciudad, sus costumbres y sus ropas. Por la ciudad pudimos ver la figura del patrón de Dubrovnik por varios lugares, se trata de San Blas, patrón que sostiene la ciudad vieja en su mano izquierda. Puedes verla, por ejemplo, en lo alto de la iglesia de San Blas o en alguna de las puertas del casco antiguo.
La comida dentro de la ciudad vieja es desmesuradamente cara; con decir que un botellín pequeño de agua nos costaba 3 € lo digo todo (ahora seguramente más), más siendo un supuesto país barato como es (era) Croacia. Son las cosas del turismo en masa, lo lógico es que se aprovechen.






Pasando por el monasterio dominicano, donde se celebraba otra boda, salimos por la Puerta Ploce, al otro lado de la ciudad, donde cantaban por la calle celebrando una de las muchas bodas que se celebran por aquí. Buscábamos alguna tienda con precios dignos y razonables, y encontramos una panadería perfecta para planear la cena: el pan croata está de muerte y sus dulces ni os digo, es un vicio peligroso.
Anochecía cuando decidimos volver a casa, esta vez en bus; estábamos con las piernas rotas de tanto andar. Fuimos directamente a la playa de piedras que teníamos cerca de nuestro alojamiento para ver el atardecer que nos recomendaron; la orientación para ello era perfecta. Nos dejó un momento memorable… precioso atardecer.

Monte Srđ: las mejores vistas que ver en Dubrovnik
Al siguiente día teníamos claro lo que queríamos hacer: fuimos a hacer una caminata por las alturas de Dubrovnik. Para ello cogimos un autobús hacia la ciudad vieja y desde allí iniciamos camino hacia lo más alto del monte Srđ. En realidad se puede subir en teleférico (info para pillar tickets), pero nosotros, para ahorrarnos el dinero y porque… qué diablos, nos gusta hacer senderismo, así que lo hicimos a pie.

Tras subir un sin fin de escaleras llegamos a la carretera principal de arriba, donde empezaba el sendero de verdad por un camino bien señalizado. Es un zigzag continuo que, con el calor que hacía, se hizo un poco duro y largo; eso sí, las vistas que se iban teniendo te daban fuerzas suficientes para seguir tirando hacia arriba. Cuando llegas arriba entras en el Fuerte Imperial (Napoleón), que actualmente alberga un museo de la guerra reciente que vivió la ciudad.
Al llegar sudando a mares nos encontramos con la gente que había subido en teleférico y que se tomaba algo en el restaurante que hay con vistas a la ciudad con precios ridículamente inflados. Seguro que la satisfacción no es la misma; llegar hasta ahí y encontrarte con esas vistas fue la recompensa que necesitábamos. Hacia abajo sería mucho más fácil. También está la opción de subir en teleférico y bajar a pie; mucha gente lo hacía así, sobre todo si no tienes mucho tiempo o fuerzas.



Consejo para viajeros: Si planeas hacer rutas a pie, no olvides contratar un seguro de viaje (como Heymondo), siempre es mejor prevenir cualquier percance físico. Infórmate de todo lo que necesitas saber de un seguro para viajar en este útil artículo detallado.
Relax playero y despedida de Croacia
Al terminar la caminata nos fuimos a relajarnos a nuestra playa y a movernos por allí. Con una cerveza Ožujsko en una mano y un libro en otra, pasamos el resto del día descansando de tanto ajetreo visitando Dubrovnik; a veces hay que disfrutar de uno mismo y desconectar un poco. Cenamos en uno de los muchos restaurantes que se encuentran por allí mismo en plan vacaciones.


Una pena que en Dubrovnik hubiera tanto turista comparado con el resto del país en esta época del año; eso quizás cambió mi visión sobre la ciudad, que me dejó un poquitín decepcionado. Sin embargo, y a pesar de todo, hay muchísimo que ver en Dubrovnik y es una ciudad que hay que conocer al menos una vez. Aburrirse aquí es imposible.
Es un lugar de lo más especial que no deja a nadie indiferente. No es una ciudad a la que volvería porque es para volverse loco, también en temporada baja, pero sí que recomiendo conocerla… con esto se acababa Croacia, mi linda Croacia.
Tocaba mover ficja y cambiar de país, algo fácil en los Balcanes. Nos adentrábamos a una parte muy diferente de lo que habíamos visto en este viaje del que llevábamos ya un mes tras pasar por Eslovaquia, Austria, Eslovenia y Croacia. Bosnia y Herzegovina nos esperaba…
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