Qué ver en Vancouver: puerta a la naturaleza salvaje

Empieza una nueva etapa en nuestro viaje. Ya habían pasado tres meses que dieron mucho de sí conociendo gran parte de la costa oeste de los Estados Unidos, no habíamos parado desde entonces. Para Canadá llevábamos la Working Holiday Visa, es decir, teníamos la oportunidad de trabajar por el país mientras viajábamos para así tomárnoslo más tranquilo, hacer slow travel aunque a veces nos resulte difícil estar parados. Habíamos planeado unos cinco meses o medio año en los que trabajaríamos dos de ellos. El viaje por estos dos países no se hace nada barato y teníamos que recuperar una parte para seguir viajando por el resto del continente americano.

Una semana en Vancouver, con Ryanom

Vancouver sería nuestra adaptación al país, pasaríamos una semana en ella. Conoceríamos una de las ciudades más famosas y grandes del país y arreglaríamos todos los papeles que teníamos que tener en regla para poder trabajar con nuestro visado; lo mejor es tenerlo preparado desde el principio, no íbamos a ver ciudades como Vancouver muy a menudo en esta parte del país.

Semanas antes habíamos contactado con Ryanom a través de Couchsurfing, un chico brasileño que lleva algunos años trabajando y viviendo en Vancouver, en la parte de Burnaby para ser exactos. Nos había aceptado como inquilinos en su apartamento y tras coger el tren desde el aeropuerto aparecimos en su casa. Ryanom nos recibió con los brazos abiertos y nos enseñó lo que iba a ser nuestra casa durante una semana. No tardó mucho en mostrarnos su faceta de artista aunque pasara un momento difícil con la reciente separación de su mujer y un hijo recién nacido.

Necesitaba compañía y nosotros se la ofrecimos todo lo que pudimos. Su horario de trabajo era nocturno y de día no se levantaba hasta bien tarde, así que tampoco es que nos viéramos mucho, llevabamos ritmos diferentes.

Puesta a punto en Vancouver

Al día siguiente nos fuimos al centro de Vancouver para empezar a conocer la ciudad y a «arreglar papeles» como el número SIN (Social Insurance Number), una cuenta en el banco con Scotiabank y sacarnos una tarjeta SIM (la mejor opción fue Virgin Mobile), aunque si no quieres complicarte con esto último lo más fácil y práctico es sacarte una ESIM, como esta. El centro de la ciudad se encuentra como en una especie de isla y moverse por ella es fácil teniendo como guía el agua que la rodea. Las vistas desde la parte más alta de la ciudad son muy bonitas; en los alrededores se puede ver cómo se alzan las montañas, algo que siempre me gusta ver en una ciudad.

Pájaro no identificado en Vancouver centro

Mejores zonas para alojarse en Vancouver y hoteles recomendados

Si estás planificando tu viaje y buscas dónde dormir, elegir la zona adecuada marcará la diferencia en tu presupuesto y comodidad. He hecho mi propia investigación y estas son mis recomendaciones:

  • Presupuesto bajo: Downtown (centro )/ hostales en el West End. Ideal para moverte andando sin gastar en transporte. Una gran opción económica y bien valorada es el Sames Sun Vancouver Hostel, perfecto para mochileros.
  • Presupuesto medio: Yaletown o Gastown. Alojamientos modernos de estilo boutique cerca del puerto y con muy buen ambiente nocturno. Un hotel con excelente relación calidad-precio es el Times Square Suites Hotel.
  • Presupuesto alto: Coal Harbour o Waterfront. Lujo junto al mar con vistas privilegiadas a las montañas y hidroaviones. El Fairmont Waterfront es todo un referente de lujo y ubicación perfecta.

Consejo viajero: Para moverte por Canadá con total tranquilidad ante cualquier imprevisto médico o retraso, te recomendamos llevar contratado un buen seguro de viaje como el de Heymondo, que te cubre asistencia sanitaria en todo el país. Aquí puedes conseguir un descuento.

Qué ver en Vancouver en una semana: zona céntrica

Anduvimos por sus calles más céntricas, donde se concentran los edificios más altos —una especie de Nueva York sin llegar a serlo—, con calles comerciales llenas de gente como Granville Street o Homer St, y la parte que da al mar donde se ven los hidroaviones, el curioso Digital Orca, la llama olímpica y donde se encuentra el Canada Place, uno de los rincones más bonitos de la ciudad.

Por la zona de Gastown se encuentra el famoso reloj que echa humo, bares, muchos restaurantes y tiendas de recuerdos, y un poco más adelante se encuentra su deprimente Hastings Street, donde todos los sin techo y drogadictos de la ciudad se reúnen. Da grima pasar por allí, se ve de todo; no sé cómo lo pueden permitir en pleno centro de la ciudad, en fin…

Imprescindible que ver en Vancouver

Chinatown

Tuvimos que tomar esa calle para llegar al barrio de Chinatown; como siempre, un placer pasear por las calles chinas que te transportan al gigante asiático por un rato. Aprovechamos para comer por allí (con un plato comen dos) y visitar el jardín chino llamado Dr. Sun Yat-Sen Classical Chinese Garden. También anduvimos por la viva parte de Yaletown, siempre llena de gente vayas por donde vayas.

La interesante historia del origen de Vancuover

Vancouver empezó a existir con un bar de copas que fue abierto por «Gassy» Jack en un asentamiento que originalmente se conoció como Gastown (actualmente el barrio se sigue llamando así) allá por el año 1867, derivado de la expresión de la era victoriana to gas, que significa hablar mucho, como bien se le conocía. Un alcohólico charlatán británico de Hull que hizo alcohólicos a otros tantos a su alrededor ya que propuso que si el bar lo construían en un día, los trabajadores tendrían barra libre de whisky. El bar serviría sobre todo para los marineros y trabajadores del aserradero de la entrada del mar Burrard que paraban para tomar algo.

Poco después, en 1870, el asentamiento se amplió gracias a las obras del ferrocarril que unirían Canadá de costa a costa y que daría hogar a los trabajadores, un asentamiento que pasaría a llamarse Granville Townsite.

George Vancouver

Con el paso del tiempo la ciudad se fue construyendo en torno al bar y Granville fue poco a poco creciendo hasta que se la llegó a considerar ciudad. Aun así, debe su nombre al señor George Vancouver, un explorador británico líder en una misión que hizo tratos amistosos con los indígenas (a diferencia del capitán James Cook, que los combatió en muchos territorios que descubrió). No gustó la idea de honrar a un borracho de un bar y se le dio el nombre al explorador británico. Hay que decir que Vancouver no fue el primero en explorar la zona; ese título se lo lleva el español José María Narváez, que llegó a través del estrecho de Georgia y ya había bautizado muchos accidentes geográficos.

Una cosa que me llamó mucho la atención de Vancouver es la gran cantidad de asiáticos que se ven por sus calles. A veces me hacía preguntar si nos encontrábamos en Canadá, en China o en Filipinas, sobre todo en barrios como Richmond o Burnaby, algo desmesurado.

Capilano Suspension Bridge y Grouse Mountain: los imprescindibles de la naturaleza alpina

Si hay dos visitas obligadas en los alrededores de Vancouver que combinan adrenalina y bosques milenarios, esas son el Capilano Suspension Bridge y la mítica Grouse Mountain.

El Puente Colgante de Capilano es uno de los sitios más famosos de toda la provincia. Se trata de una pasarela suspendida a unos 70 metros de altura sobre el río Capilano que se balancea de lo lindo. El complejo incluye paseos entre abetos de Douglas de dos siglos de vida (Treetops Adventure) y pasarelas vertiginosas pegadas a los acantilados (Cliffwalk).

Un tip de viajero con presupuesto ajustado: muchos locales recomiendan el Lynn Canyon Park, que es gratuito y también cuenta con un puente colgante, aunque a menor escala.

Muy cerca de allí se encuentra Grouse Mountain (conocida como «The Peak of Vancouver»), una montaña a la que puedes subir en su famoso teleférico (Skyride) o, si te ves con fuerzas y quieres sufrir un poco, subiendo su empinadísima ruta a pie conocida como el Grouse Grind. Las vistas panorámicas de toda la región metropolitana desde la cima son sencillamente brutales. Puedes echar un vistazo a las actividades y pases en la web oficial de Grouse Mountain.

Stanley Park y Granville Island: naturaleza y ambiente local

No has estado en Vancouver si no has pisado su famosísimo Stanley Park, un parque gigantesco en el norte de la «isla» donde lo típico es alquilar una bicicleta para recorrerlo. Para mí, un imprescindible que ver en Vancouver. Las vistas desde el parque hacia la ciudad y sus alrededores son espectaculares. Un pulmón verde que más bien parece un parque nacional, por el que discurren rutas, museos, playas y mucho más para echar un buen día.

Nosotros elegimos la opción de visitarlo en bicicleta alquilada (primera vez que lo hacíamos en este viaje). Hacía muy buen tiempo y el parque estaba a rebosar; tuvimos bastante suerte con el clima de Vancouver, que tiene fama de ser muy lluvioso. Se nota que la primavera llegaba fuerte.

Otro de los lugares importantes para visitar en la ciudad es Granville Island, un mercado cubierto muy visitado donde tienen puestos de comida, fruta, verdura y pescado, entre otras cosas, aunque la verdad sea dicha, a un precio de locos en dólares canadienses (CAD). A pesar de lo caro que es, es un buen lugar para disfrutar del ambiente y de las vistas hacia el skyline de Vancouver.

English Bay y sus vistas

En el día libre de Ryanom, nos llevó a su zona favorita de la ciudad: nos fuimos a English Bay, una playa en la parte oeste de la península donde la gente viene a hacer deporte o a sentarse en el césped tranquilamente. Nosotros compramos un kebab para llevar y elegimos la segunda opción: césped con vistas a la bahía.

Por allí es por donde entran los grandes barcos de carga, algo que impresiona. ¡La vista desde allí es espectacular! Para cenar fuimos a un restaurante brasileño donde él estuvo trabajando algunos meses y probamos algunos platos típicos de su país, buenísimo todo. Pero lo mejor lo guardó para la noche: sacó sus botellas preciadas de cachaça (bebida típica y muy fuerte brasileña) y jugando a las cartas nos dieron las tantas de la madrugada (el que perdía, bebía).

Charleston Park para el skyline

Otro de los días fuimos a la orilla de enfrente, al sur, donde se encuentra Charleston Park (Choklit Park / Charleson Park), para mí uno de los mejores lugares para ver el skyline de Vancouver. Caminamos por todo ese paseo marítimo hacia el oeste hasta Quebec Street, donde se encuentra uno de los edificios más representativos de la ciudad, una esfera geodésica que alberga el Science World (puedes consultar exposiciones y tarifas en la web oficial de Science World).

Una semana fue suficiente para arreglar todo y relajarnos en esta ciudad que lo tiene todo; es imposible aburrirse en Vancouver, las opciones son infinitas. Con sus zonas llenas de edificios gigantescos repletas de gente y la tranquilidad de sus grandes parques y montañas que casi se pueden tocar para hacer senderismo o relajarse, esto es Canadá, un país que significa naturaleza salvaje, y de eso nos moríamos de ganas. Nuestro siguiente paso era ir a la isla de Vancouver, uno de los lugares favoritos de los canadienses para ir de vacaciones. Será por algo, ¿no? Vamos a comprobarlo.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre Vancouver

¿Cuántos días se necesitan para ver Vancouver?

Con 3 a 5 días tendrás tiempo suficiente para recorrer los imprescindibles del centro, disfrutar de Stanley Park en bicicleta, visitar Granville Island y hacer alguna excursión cercana como los puentes colgantes.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Vancouver?

Los meses de primavera y verano (de mayo a septiembre) ofrecen las mejores temperaturas y menos días de lluvia, ideales para disfrutar de actividades al aire libre y rutas de senderismo. El invierno puede ser duro.

¿Es caro viajar a Vancouver?

Sí, Vancouver es una de las ciudades más caras de Canadá, especialmente en lo que respecta al alojamiento y salir a comer. Planificar con antelación y usar mercados locales como Granville Island te ayudará a controlar un poco la cosa.

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2 comentarios

  1. Caminamos todo ese paseo marítimo hacia el oeste hasta Quebec Street donde se encuentra uno de los edificios más representativos de la ciudad, una bola donde se encuentra el Centro de las Ciencias Kaleidoscope.
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