Viaje por libre a Kosovo: Pristina y Prizren
Que queríamos hacer un viaje por libre a Kosovo: Pristina y Prizren en nuestra ruta por los Balcanes lo sabían hasta en Pekín (estaban marcadas en rojo en nuestro mapa). Es uno de esos países que llaman la atención por lo poco que sabemos de él (lo reconozco) y de los que crean cierta incertidumbre a quien lo quiere ir a visitar. En lugares como este, hay que ir para comprender un poco mejor la situación real del lugar y no dejarse llevar solo por las noticias de la televisión. Si por algo conocemos a Kosovo es por su interminable conflicto con Serbia, una guerra venida a menos durante los últimos años pero que sigue ahí, con una llama a fuego lento que en cualquier momento puede volver a crecer.
Consejos para tu viaje por libre a Kosovo: Pristina y Prizren
Barajamos varias posibilidades para entrar al país. ¿Desde dónde es mejor entrar? Una opción la descartamos rápido: ir desde Serbia a Kosovo era algo absurdo y arriesgado en ese momento, ya que la cosa andaba caliente entre los dos países (sí, lo digo en plural), concretamente en la ciudad kosovar de Mitrovica. Otras opciones más factibles eran entrar desde Albania, pero la acabamos descartando porque nos venía mejor otra ruta para conocer la República de Macedonia del Norte. La última opción nuestra era hacerlo desde Skopje, la capital macedonia, que fue la decisión final. Kosovo está reconocido como país independiente por más de 100 países del mundo. ¿Sabes cuál es uno de los que no acepta a Kosovo como país?, sí, estás en lo cierto: España.

De Skopje a Kosovo: cruce de frontera y paradas en el camino
Fue en el hostal en el que nos hospedábamos en Skopje donde conocimos a Nuno, un científico viajero portugués que estaba de viaje por la zona con un coche de alquiler. Un viajero que ya ha estado en medio mundo y que también escribe en su blog sobre ello. Le contamos nuestros planes de ir a Kosovo y enseguida nos ofreció llevarnos en su coche alquilado, ya que él también se dirigía hacia allí; a nosotros nos venía que ni pintado.
Pasar la frontera no fue ningún problema. Dio la casualidad de que un oficial que andaba por allí era español (posiblemente de la *KFOR), así que todo fue más fluido de lo normal. Se extrañó cuando dijimos que veníamos de turismo y nos dijo que tuviéramos cuidado ahí dentro con el coche porque, según él, los kosovares conducen muy mal. Lo tendríamos en cuenta, aunque algo así ya nos esperábamos.

* ¿Qué es la KFOR? KFOR (Kosovo Force): Fuerza multinacional liderada por la OTAN que verás por todos lados y que tiene como objetivo mantener el orden y la paz en el país.
Monasterio de Gračanica: enclave serbio a un paso de Pristina
Camino de Pristina, su capital, hicimos varias paradas para hacer algunas fotos de sus montes multicolores creados por el otoño. Antes de llegar a la capital le propuse a Nuno parar en un lugar especial del que había leído.

El monasterio de Gračanica se encuentra en un enclave serbio llamado también Gračanica, una zona de población serbia dentro de Kosovo donde, aunque parezca mentira, es como entrar de nuevo a Serbia por unos instantes. Las banderas de este país ondean en las rotondas y casas de la zona. No notamos un ambiente crispado ni alterado, aunque no creo que los habitantes de por aquí vivan muy cómodos con la situación. El monasterio en sí está protegido con alambre de espino por el conflicto entre ellos y las diferencias religiosas, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad en peligro por la UNESCO. Es una sensación muy especial estar allí de cuerpo presente.


El monasterio data de 1321 y fue fundado por el rey serbio Stefan Uroš II Milutin. Se puede visitar su interior y así lo hicimos. Aunque pone que no se pueden tomar fotos, las hicimos igualmente ya que allí no había casi nadie, solo una limpiadora que no nos prestaba mucha atención. Merece mucho la pena venir a verlo: es bonito tanto por dentro como por fuera y da una sensación difícil de explicar. Fue una visita corta pero de lo más interesante, sobre todo por comprobar la existencia de este tipo de enclaves en Kosovo a pesar de la tensión. Además, solo está a 5 km de Pristina.

Qué ver en Pristina: la vitalidad de la capital kosovar
Ya en Pristina, Nuno nos llevó hasta el hotel que teníamos reservado. Él se volvía el mismo día hacia Macedonia del Norte, para él fue una visita exprés. Tras dejar nuestras cosas en nuestra habitación, que se encontraba en una de las zonas más adineradas de Kosovo, nos subimos de nuevo al coche y fuimos hacia el centro.

Allí habíamos quedado con Ginés a través de Twitter, un español casado con una mujer kosovar que vive a caballo entre Barcelona y Pristina, y uno de los autores de la interesante página web revistabalcanes.com (que veo que ya no sigue activa, ¡una pena!). Quedamos en pleno centro de Pristina y dimos un breve paseo por su calle principal antes de la cita. Nos sorprendió de primera mano ver una ciudad tan viva, moderna y diferente a la idea que teníamos en mente; un país que algunos a estas alturas aún creen que es un campo de batalla.

Callejeando por Pristina
Una vez con Ginés, dimos una vuelta por Pristina y fuimos a comer a un restaurante recomendado por él. La comida estaba tremenda y el precio muy bajo. Mientras comíamos, Ginés nos contaba cosas interesantes sobre Kosovo y de lo que hacía por allí. Nos llevó a visitar varios lugares de Pristina, como la bonita mezquita Fatih, y para la hora del café nos hizo una entrevista sobre nuestro viaje, que habíamos comenzado hacía un año, y sobre lo que pensábamos de los Balcanes.

Fue muy interesante el tiempo que pasamos con Ginés: es increíble cómo en todas partes del mundo te encuentras con historias como la suya, gente que por una razón u otra acaba en lugares tan singulares como Kosovo, cosas del destino caprichoso. Nuno ya se había ido por su cuenta; le estaremos eternamente agradecidos por su generosidad, una gran persona con un gran corazón. Spolier: no sería la última vez que coincidiríamos con él.


A nosotros nos tocaba visitar Pristina por nuestra cuenta. Era ya tarde, pero aún nos quedaba tiempo. Anduvimos por el centro hasta que nuestros pies dijeron basta y paramos en una zona de restaurantes con mucho ambiente para cenar.
Lugares imprescindibles para visitar en Pristina según nuestra experiencia:
- Bulevar Nënë Tereza: la calle peatonal central, totalmente reconstruida tras la guerra y llena de vida y terrazas.
- Biblioteca Nacional de Kosovo (Pjetër Bogdani): llámala especial, llámala fea, pero el caso es que su arquitectura no te deja sin igual, ¡impresiona! Para mí, visita imprescindible.

- Monumento NEWBORN: el nombre ya te lo dice todo; una escultura tipográfica con mucho significado para los locales que repintan periódicamente.
- Estatua de Bill Clinton y estatua de Skanderbeg: la primera por curiosidad (por el apoyo del político estadounidense) y la segunda en honor al héroe nacional albanés y albano-kosovar por igual, que tanto vimos viajando por Albania.
- Catedral de Santa Teresa de Calcuta: templo católico moderno con un campanario al que se puede subir para ver la ciudad desde las alturas.
- Mezquita Fatih (o Mezquita del Rey): erigida en el siglo XV por el sultán Mehmed II.
Si bien seguro que hay más lugares donde Pristina muestra su cara más interesante, no los pudimos descubrir todos porque pronto nos íbamos a visitar otra ciudad en Kosovo, queríamos ir más allá. Tras un día en Pristina que pasó demasiado rápido, nos íbamos hacia Prizren, una ciudad al oeste del país de la que nos hablaban muy bien. Nos hubiera gustado estar más días por Pristina para conocerla un poco más a fondo, pero ya no nos quedaban muchos más días de viaje, el cual teníamos pensado terminar en Estambul (y aún quedaba lejos). Teníamos que aligerar el paso para alcanzar nuestro objetivo.





Dónde alojarse en Kosovo: mejores zonas y hoteles recomendados
Si estás planificando el alojamiento en tu ruta por Kosovo, lo ideal es dividirlo entre Pristina (perfecta para conocer lo moderno del país) y Prizren (la capital cultural).
Mejores zonas para alojarse en Pristina y Prizren:
- En Pristina: el entorno del Bulevar Nënë Tereza o el barrio de Pejton, ideales para moverte a pie por el centro comercial y gastronómico.
- En Prizren: el casco histórico alrededor de la Plaza Shadërvan, donde se concentran los monumentos, puentes y terrazas principales, aunque cualquier sitio es bueno, ya que es un lugar pequeño.
Qué ver en Prizren: de ruta por la joya histórica de Kosovo
Para llegar hasta Prizren tuvimos que tirar de taxi para llegar cómodos hasta la estación de autobuses de Pristina, desde donde salen autobuses hacia todas las partes del país. Para llegar hasta Prizren serían unas dos horas y pico más o menos.
Llegada a Prizren y desayuno tradicional: burek con ayran
Prizren, ciudad histórica y la segunda con más población de Kosovo, es uno de los lugares más visitados por turistas y viajeros que andan por el país, aunque el turismo en este país no es que esté a la orden del día; difícilmente te encontrarás con turistas por sus calles. Al menos nosotros no vimos ninguno, aunque creo que esto está cambiando poco a poco.

El autobús nos dejó un poco lejos del centro, pero con la ayuda de los locales pudimos ir llegando hasta él. De camino hicimos nuestra parada para tomar nuestro desayuno preferido de los Balcanes: burek con ayran (yogur blanco salado). Formaba parte casi de nuestra rutina diaria durante estos dos meses de viaje, y este en Prizren fue sin duda de los mejores que tuvimos.


El río Prizrenska Bistrica y el Antiguo Puente de Piedra
La ciudad se distribuye en dos partes separadas por un río llamado Prizrenska Bistrica. El antiguo puente de piedra (Kameniti Most) que lo cruza es el más antiguo y céntrico de la ciudad, aunque fue parcialmente destruido por una riada y reconstruido más tarde.

Subida a la Fortaleza Kaljaja e iglesia ortodoxa en ruinas
Continuamos y fuimos mirando hacia arriba buscando el camino hacia la fortaleza Kaljaja, nuestro objetivo principal. Callejeando por calles casi en vertical pudimos ir llegando poco a poco a ella. Por el camino nos encontramos con un templo ortodoxo serbio abandonado (la iglesia de San Salvador), protegido con alambre de espino pero parcialmente destruido. Parece ser que no aguantó el conflicto. Una puerta oxidada y que casi se caía a pedazos fue por donde pudimos entrar (normalmente no se puede). Por fuera se mantiene visiblemente bien, pero por dentro está destrozada y con todo cubierto de malas hierbas.



Desde allí ya no quedaba mucho para llegar a la fortaleza Kaljaja. Una bandera gigante de Kosovo te da la bienvenida y ves que en el interior de la fortaleza no queda gran cosa, solo un campo abierto con algunas ruinas dispersas; unas murallas reformadas es lo que mejor se conserva de la fortaleza, que es lo que se ve desde abajo. Sin embargo, lo mejor de llegar hasta aquí no es la fortaleza en sí, sino las tremendas vistas sobre la ciudad desde donde se puede ver todo al detalle. Por ejemplo, ver todas esas innumerables minaretes asomando entre las casas. Que Prizren es una ciudad musulmana no cabe ninguna duda.
Mientras nosotros paseábamos por las murallas que dan al abismo, un hombre solitario comía pipas tranquilamente mirando hacia la ciudad; tanta tranquilidad me dio hasta envidia, un buen lugar para sentarse un rato y reflexionar mientras tienes la ciudad a tus pies.


Un apunte histórico: Es una fortaleza de la era medieval que fue construida por el imperio bizantino en el siglo XI a su paso por la región. La fortaleza fue ampliada por el rey serbio Stefan Uroš IV Dušan y ocupada por los otomanos durante cuatro siglos hasta 1912 en la Primera Guerra de los Balcanes, dándole la forma que presenta hoy en día.

Cerveza Peja y la cúpula de la Mezquita Sinan Pasha
Volvimos de nuevo hacia la ciudad donde aún nos quedaban cosas por ver, aunque primero hicimos un alto en el camino para sentarnos y beber una cerveza local. Siempre que puedo lo hago, me gusta probar las cervezas del mundo. Esta cerveza Peja no estaba nada mal.




Paseando por sus calles paramos en la mezquita más importante de la ciudad, llamada Sinan Pasha, en la plaza Shadërvan, y preguntamos si podíamos entrar a ella, cosa que no fue problema.
Al entrar y mirar hacia arriba quedé con la boca abierta durante un buen rato. Fue lo más bonito que jamás vi en una mezquita, una preciosidad que se encontraba encima de nuestras coronillas. Una poesía en forma circular con una de las caligrafías más bonitas que existen, pues así me parece el árabe. No habíamos pisado Estambul aún, pero era algo difícil de superar; me hubiera quedado horas mirándolo y aún me sorprende cuando miro las fotos que tomamos. Al otro lado del río hay un hamman que estaba en pleno proceso de renovación y la mezquita Gazi Mehmet Pasha; como veis, el patrimonio que mejor se conserva es lo que quedó del paso de los otomanos. Algo que ocurrió no hace tanto como uno piensa.


Templos serbios y contraste cultural en Prizren
Callejeando vimos más templos ortodoxos serbios protegidos con alambre de espino pero esta vez mejor conservados que el anterior. Es curioso cómo los serbios pretenden proteger su patrimonio de posibles ataques en una zona que aún consideran como suya. ¿Acaso no son civilizaciones que nada tienen que ver entre sí?, ¿pretenden que gente tan diferente respecto a creencias, raíces o lengua idealicen una misma bandera, himno y nación?, ¿o es que la intención serbia sea echar a los albanokosovares de la región? No voy a entrar demasiado en el tema porque es un asunto con muchas filigranas que aún no logro entender del todo, no todo es tan sencillo como se supone. Por desgracia es algo que ocurre en innumerables lugares en el mundo. El debate inacabable.
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Desmontando prejuicios sobre Kosovo
Nos fuimos con la sensación de haber visitado una ciudad con mucho encanto y entretenimiento, con gente que va a lo suyo pero que a la vez es muy acogedora. Gente que en su mayoría ha vivido y sigue viviendo la crisis en sus carnes, con ese odio y alerta siempre puestos en ON, pero que intenta hacer su vida como en cualquier otra ciudad europea, algo que a mi parecer consiguen a la perfección. Que en Kosovo o Albania existan bandas de mafiosos es por todos conocido, pero que eso se traduzca a la calle o afecte a los turistas, nada de nada. Son cosas que se oyen pero que no se ven.
Con esta visita cerrábamos nuestra breve pero intensa etapa por Kosovo; tocaba seguir nuestro camino hacia Estambul no sin antes hacer una parada obligatoria por Sofía (capital búlgara) que nos pillaba de camino, no podíamos no hacerlo. Esa noche dormiríamos en Pristina de nuevo, a la que llegamos ya de noche. A la mañana siguiente nos esperaba un largo viaje hasta Sofía haciendo escala en Skopje, un viaje que nos ocuparía prácticamente todo el día, víctimas del horario de los autobuses :).
Bulgaria, here we come!
Preguntas frecuentes para tu viaje por libre a Kosovo (FAQ)
¿Es seguro hacer un viaje por libre a Kosovo?
Sí, es completamente seguro. Aunque en las noticias suela aparecer por tensiones puntuales en el norte (como en la ciudad dividida de Mitrovica), las zonas turísticas como Pristina, Prizren o Gračanica son muy tranquilas y los locales tratan al viajero con mucha hospitalidad.
¿Qué moneda se usa en Kosovo y se puede pagar con tarjeta?
La moneda que se utiliza en Kosovo es el euro (€). Te recomendamos llevar suficiente dinero en efectivo, ya que los pagos con tarjeta bancaria no están extendidos en comercios pequeños, taxis, puestos de comida o estaciones de autobús.
¿Cómo gestionar las fronteras en tu viaje por libre a Kosovo?
Entrar a Kosovo desde Macedonia del Norte, Albania o Montenegro no presenta complicaciones. Sin embargo, ten en cuenta la norma fronteriza serbia: si entras a Kosovo desde otro país (como Macedonia del Norte) e intentas cruzar directamente a Serbia desde Kosovo, las autoridades serbias pueden denegarte la entrada al considerar que has pasado en lo que ellos consideran su territorio sin pasar por un puesto fronterizo oficial serbio previo. Es todo un poco complicado en este aspecto y es preferible arriesgarse a casos incómodos. Ve a por lo más seguro.
Conclusión sobre nuestro viaje por libre a Kosovo: Pristina y Prizren
Organizar un viaje por libre a Kosovo: Pristina y Prizren te demuestra que romper los prejuicios viajeros vale la pena desde el primer minuto. Descubrir el ritmo joven de la capital, maravillarse con la arquitectura de Prizren y saborear la gastronomía balcánica sin masificaciones turísticas convierte esta ruta por libre en una de las experiencias más auténticas e inolvidables de todo el viaje por los Balcanes.
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