Lugares que ver en Estambul: colofón a un gran viaje por los Balcanes, parte 1

Habíamos empezado nuestro gran viaje por los Balcanes hacía ya dos meses, donde la segunda parada fue la capital del antiguo Imperio austrohúngaro. Pues bien, nuestra ruta acabaría en la de su gran enemigo de la época, la capital del Imperio otomano. No solo eso, Estambul ha pasado por la historia con nombres como Bizancio o Constantinopla, denominaciones que se escriben con mayúsculas en los libros de la historia de nuestro planeta. Durante todos los artículos sobre este viaje, muchas han sido las referencias a estos dos imperios, no solo por afición a la historia, sino por la inmensa influencia y el patrimonio que han ido dejando a su paso por la península balcánica, algo que pudimos comprobar con nuestros propios ojos. Aparte de nuestra experiencia, en este post me enfocaré en los lugares que ver en Estambul. Como hay tantas, haré dos partes, como ya hice con Viena, precisamente.

Estambul, el broche de oro perfecto para nuestra ruta

Los Balcanes son una gran mezcla de culturas y una de las más importantes es la otomana, la turca. Llegamos a Turquía conociendo muchos platos típicos, habiendo visitado mezquitas que bien podrían ser de Ankara —por poner un ejemplo— y habiendo aprendido historia local sin haber pisado aún el país. No podíamos terminar mejor la aventura que recalando en Estambul, una de las ciudades más fascinantes del mundo y el colofón ideal para nuestro itinerario. Teníamos claro que debíamos dedicarle tiempo suficiente; es tanto lo que ofrece que se necesitarían meses para explorarla con calma. Cinco días nos parecieron ideales para conocer lo mejor de ella, lo esencial y aquello que nadie debería perderse en una visita a la capital turca. Eran muchas los lugares que ver en Estambul durante nuestra estancia. ¡A por ello!

Lugares que ver en Estambul
Extensión del imperio otomano

Un viaje nocturno desde Sofía hasta la frontera turca

Para llegar desde Sofía hasta Estambul cogeríamos un autobús nocturno en la estación de autobuses de Sofía, una ciudad en la que pasamos un par de días. Era ideal ya que nos ahorrábamos una noche de hotel.

Fue un viaje tranquilo y cómodo rodeados mayormente por turcos; en el autobús había hasta servicio de comidas, lo cual nos pilló por sorpresa. La tranquilidad se rompió una vez que llegamos a la frontera entre Bulgaria y Turquía. Fuimos los únicos que tuvimos que pasar por caja, parecía que el oficial de aduana no esperaba ninguna visita a estas horas.

Era algo así como las dos o tres de la madrugada y el oficial dormía a pierna suelta en la caseta donde se pagaba el visado. Con la ayuda de uno de los ayudantes del autobús conseguimos despertarlo y pagar lo que nos tocaba con un mal humor del oficial que no podía con él. El pago lo teníamos que hacer en efectivo en euros, que era lo que teníamos en esos momentos además de algunos levs búlgaros que guardaríamos de recuerdo. Cosas que pasan viajando de esta forma… Como esto fue ya hace algunos años, te recomiendo consultar las fuentes oficiales antes de ir.

Llegada de madrugada y primeras impresiones de la ciudad

Continuamos por la carretera ya en territorio turco pasando por Edirne y llegando más tarde a la ciudad de Estambul, o al menos eso era lo que creíamos. El autobús nos dejaba en las afueras sin tener ni la más mínima idea de dónde nos encontrábamos. Eran las cuatro de la mañana y no sabíamos qué hacer.

Por suerte encontramos cerca una estación de tren tras dar algunas vueltas en plena oscuridad. Con la ayuda de algunas personas que había despiertas a esas horas (¡ya había bares y tiendas abiertas, hola Estambul!) pudimos comprar nuestro billete de un tren de cercanías que nos dejaba en una estación central de Estambul o no tan central como pensábamos.

Nuestro hotel, que reservamos con antelación (nos dimos un pequeño lujo para cerrar el viaje), se encuentra en el barrio de Sultanahmet, por así decirlo, el barrio más turístico e importante de Estambul. Decidimos llegar a pie con el mapa del móvil durante media hora o más cargando con las mochilas, un camino que nos llevó por la larga calle Turgut Özal Millet pasando por alguna mezquita gigantesca que nos avisaba de lo que nos esperaba por ver.

Despertar en Sultanahmet y nuestro bar de confianza

Por las calles empinadas del barrio de Sultanahmet la ciudad despertaba. La gente empezaba a abrir los negocios y se veía movimiento de los trabajadores que transportaban los portes en carrozas y cabezas. El olor a pan y café nos despertó el apetito, así que buscamos un lugar en el que desayunar antes de llegar al hotel, que lo teníamos a escasos metros.

Era un pequeño bar local donde preparaban desayunos típicos, aunque ya nos sonaba de haberlo comido por los Balcanes. El dueño era un tipo muy simpático; sería nuestro bar para los desayunos desde aquel momento. Era muy barato, no turístico, estaba riquísimo y la gente era encantadora. A la primera dimos en el clavo. Es uno de esos lugares a los que acabas cogiendo cariño y añoras cuando te vas.

Mientras desayunábamos con el amanecer en unas minisillas y minimesas fuera del bar en una cuesta muy empinada, dejábamos avanzar la aguja del reloj para llegar a una hora más decente a nuestro hotel.

Gastronomía turca
Nuestro desayuno
Estambul por la mañana
¡Buenos días, Estambul!

Aun así, decidimos ir al alojamiento a eso de las ocho de la mañana. Al llegar y tocar la puerta varias veces parecía no haber nadie o, lo que temíamos: aún dormían. A los pocos minutos nos abrió un hombre con cara de dormido y vimos de reojo cómo en el interior de la casa —que se encontraba al lado del hotel— había colchones en el suelo donde dormían algunos más; les habíamos despertado, ups.

El que nos abrió se reincorporó y se limitó a llevarnos a nuestra buena habitación, donde caímos rendidos en la cama. Nos sentíamos como un día que habíamos salido de fiesta y llegáramos a casa por la mañana; ese tipo de cansancio. Cuando abrimos los ojos hasta nos asustamos; habían pasado varias horas y la sensación que teníamos era de haber pasado algunos segundos. Era un descanso que necesitábamos para ser humanos y poder visitar los lugares que ver en Estambul con todos los sentidos al máximo.

El laberinto de tiendas y lámparas del Gran Bazar

El hotel se encuentra muy céntrico pero a la vez aparte del ajetreo turístico, en una entrecalle relativamente solitaria. Solo teníamos que subir unas calles muy empinadas para llegar a todo el meollo de Sultanahmet.

Una de las entradas al Gran Bazar nos recibía a rebozar de gente. El ambiente en Estambul se hacía notar, toda una locura por la que era difícil avanzar unos metros sin pisar los talones de alguien. Una vez en el bazar, al cual se entra por unas bonitas puertas, eres carne de cañón. Los vendedores empiezan a ofrecer todo lo que pueden llamándote por todas las esquinas. Es una zona típica de compras de los turistas y se vende mucho, así que más que una lucha para vendernos algo es una lucha contra la competencia de los otros puestos.

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El mercado está todo cubierto y es un lío de callejuelas que se dividen por diferentes tipos de productos; sin embargo, está todo muy bien ordenado. Uno de los rincones que hay que ver por su espectacularidad es el de la zona de las lámparas. Los puestos con estas lámparas típicas turcas están llenas de ellas, decorando toda la calle con cientos de luces encendidas, una estampa preciosa.

Otro de los lugares que siempre he querido ver en Turquía son sus típicos puestos de kebabs (de procedencia confusa, ya que los libaneses lo reclaman) que tanto se relacionan con los turcos y, cómo no, degustarlos… ¡delicioso!

Lugares que ver en Estambul
Los de atrás se partían conmigo

La Mezquita Azul y el antiguo Hipódromo

Precio Mezquita azul : entrada gratuita

Salimos del mercado y nos dirigimos a la otra parte más turística de toda Estambul, donde se concentran dos de los monumentos más sonados: la Mezquita Azul y la iglesia museo de Santa Sofía (o Hagia Sophia), que están separados por una zona verde.

Mezquita Santa Sofía de Estambul
Mezquita azul desde dentro del recinto
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La Mezquita Azul es bonita mires por donde la mires e impresiona en todos sus aspectos, ya sea de lejos, de cerca o dentro de ella. Cuando se acerca la hora del rezo se encargan de echar a los turistas que andan dentro, como nos ocurrió a nosotros, que tras quedarnos embobados mirando el precioso techo vinieron a por nosotros. La entrada es gratuita y te tienes que quitar el calzado para entrar en ella.

Lugares que ver en Estambul
Desde fuera

Fuera, pero dentro del recinto, es un buen lugar para hacer fotos y sentarte un rato para admirarla y disfrutarla, también para observar a los turistas de cada rincón del mundo; me gusta curiosear cómo se comportan ante tal monumento.

Al lado de esta mezquita se encuentra el antiguo Hipódromo, que hoy en día es una plaza renovada con algún monumento salpicado, rodeado de bonitos edificios bien cuidados. En esta plaza pudimos ver el Obelisco de Tutmosis III con jeroglíficos egipcios o la Columna Serpentina, que es uno de los monumentos más antiguos que hay en la ciudad y que fue traído al hipódromo por Constantino el Grande.

Mezquita Azul
Mezquita azul con musulmanas

Santa Sofía y el final del día

Precio: 25 € (a mediados de 2026). Ojo: ¡no se incluye el Musem Pass!

Al otro lado de la plaza se ve de lejos el imponente Hagia Sophia, un museo e iglesia (actualización: desde el 1 de agosto de 2020, se la considera nuevamente como mezquita) declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es una obra de arte que originalmente se creó como catedral ortodoxa cuando esta ciudad era Constantinopla, pasando a ser iglesia cristiana durante una breve época en el paso de las Cruzadas. Más tarde pasaría a manos de los otomanos, que la convirtieron en mezquita durante cinco siglos (de ahí su aspecto actual).

Desde 1936 este edificio se convirtió en un museo que atrae a millones de visitantes cada año, haciendo de él uno de los mayores atractivos de toda Turquía (puedes consultar horarios y tarifas oficiales actualizados en la web oficial de los Museos de Turquía). Durante nuestra visita nos encontramos con cientos de turistas por todas partes, no había descanso alguno. Tras pagar la entrada fuimos visitando cada una de sus partes con un pequeño mapa que nos facilitaron. Se puede estar mucho tiempo dentro; lo que más nos sorprendió fue la nave principal con su inmensa cúpula y su hermosa decoración. Hay entradas con cola y «sin colas» que también tiene cola…

El resto del día lo dedicamos a dar una vuelta por el barrio de Sultanahmet, visitando un poco de sus mercados y disfrutando del ambientazo de sus calles. Aun habiendo dormido una siesta estábamos cansados; fue un día raro y lo acabamos pagando. Nos pegamos un buen duchazo en el hotel y dormimos como niños chicos.

Cisterna Basílica, uno de los lugares que ver en Estambul

  • Turno de día (09:00-19:00): la entrada vale 1.950 TL (38-39 €).
  • Turno de noche (19:3022:00): la entrada cuesta 3.000 TL (58-59€), ya ques es lo que llaman como el «Night Shift», una experiencia más exclusiva y artística. Resérvalo aquí
  • Ojo: ¡no se incluye el Musem Pass!

El día siguiente fue otro cantar. Un perfecto día soleado nos daba los buenos días. Tras un buen desayuno en nuestro sitio ya habitual, fuimos de nuevo a la plaza principal de Sultanahmet, donde nos había quedado algo en el tintero el día anterior. Nos quedaban muchos lugares que visitar en Estambul y teníamos unas ganas inmensas de ello.

Vinimos de nuevo para ir a un lugar bajo la superficie de la ciudad, la Cisterna Basílica (Palacio Sumergido), muy cerca del Museo de Santa Sofía. Fue construido bajo el mandato bizantino en el año 532 por el emperador Justiniano I. La cisterna proveía agua al palacio de Constantinopla y más tarde al palacio otomano de Topkapi.

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El techo está soportado por 336 columnas de mármol de las que algunas bien merecen un vistazo. La más famosa de todas es la columna de Medusa, con la cabeza de Medusa al revés como base de la columna; se dice que fue extraída y colocada aquí de algún edificio de la última época romana. Nos pareció un lugar muy agradable y tranquilo para visitar; vinimos bien temprano, cuando aún reina la calma antes de la llegada de las masas de turistas. Por suerte, los precios de entonces no eran, ni de cerca, como los de hoy en día: ¡se han disparado por las nubes! Sin embargo, bien merece la pena una visita, eso ya depende de tu presupuesto.

Lugares que ver en Estambul
Uno de los lugares que ver en Estambul
Mezquita Azul
Mezquita Azul
Lugares que ver en Estambul

Fuera vimos que se estaba celebrando el maratón de Estambul. Había muchos caminos cortados que estaban reservados para los corredores, por lo que tuvimos que dar más vueltas de lo normal. Tuvieron mucha suerte con el tiempo primaveral que les tocó aquel día.

El esplendor imperial del Palacio Topkapi

Entrada en taquilla completa 55 € (Palacio + Harén)
Entrada solo Harén 20 € (solo Harén)

No muy lejos de donde nos encontrábamos está otros de los lugares que ver en Estambul el Palacio Topkapi —Palacio de las Puertas de los Cañones—, creado en su mayor parte por el sultán Mehmed II «el Conquistador», quien levantó el palacio al conquistar Constantinopla en 1443. Es la mayor joya de la historia otomana de la época imperial, un lugar que hoy en día se puede visitar y en el que se pasa casi un día entero. Un consejo: venid temprano para evitar a los grandes grupos organizados y cruceristas, lo agradeceréis. Este palacio es uno de los lugares obligatorios que ver en Estambul (¡aunque su precio de ahora se las trae!); no puedes marcharte sin haberlo recorrido.

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Palacio Topkapi, otro de los Lugares que ver en Estambul
En las afueras del Palacio

Son varias las zonas de patios que se pueden visitar en su interior: entrando por la bonita Puerta Imperial, custodiada por militares armados, accedes a la extensa zona que conforma el conjunto palaciego. Desde ahí verás otra gigantesca y bonita puerta llamada Puerta de la Acogida, con dos grandes torres octogonales, y en la misma zona podrás visitar la iglesia de Santa Irene (la más antigua de Estambul) y sus bonitos jardines. A la derecha de la entrada se pueden adquirir las entradas.

Las vistas desde el palacio sobre el Bósforo y la zona donde se encuentra la reconocible Torre Gálata son preciosas; es uno de los grandes atractivos de estar en esta parte alta, desde donde se observa gran parte de Estambul.

Vistas desde el palacio
lugares que ver Estambul
Vistas desde el palacio hacia la otra parte del puente

El Harén y el Tesoro imperial

En la zona privada del sultán se pueden visitar lugares como el Pabellón de la Circuncisión, que destaca por sus llamativos azulejos, o el Pabellón de la Capa Sagrada. También cabe destacar el Pabellón de Bagdad, que rememora la conquista de la ciudad y cuenta con una cúpula que impresiona mucho, así como el Pabellón Revan.

Una de las fuentes del palacio

Aparte, hay que abonar una entrada adicional para ver el Harén, sitio que merece la pena a pesar de su coste extra, ya que a mi parecer resultó una de las partes más curiosas de todo el complejo, de perdidos al río. El Harén era donde residía la extensa familia del sultán, un lugar con numerosas habitaciones perfecta y detalladamente decoradas. Allí vivían el propio sultán (el único hombre adulto permitido en la vivienda además de sus hijos), la madre del sultán, sus múltiples esposas (que podían ser cuatro o más) y las sirvientas, que solían ser extranjeras. Las hijas podían quedarse hasta los 16 años y los varones hasta los 12, a menos que fueran el heredero al trono. El Harén cuenta con unas 300 habitaciones, 9 baños turcos, un lavadero, un hospital y dos mezquitas.

En la sección del Tesoro vimos piezas impresionantes de un valor incalculable, un espacio que nos mantuvo ocupados durante un buen rato. Es mucho lo que hay que ver en el palacio, un poco demasiado diría yo.

Se necesita prácticamente el día entero para recorrerlo todo con calma y a paso lento. Con tanto turista y tanto andar acabas un poco saturado, eso sí. Era la hora de salir a ver otros espacios de Estambul; un poco de ambiente callejero para refrescar la mente no venía nada mal. Qué mejor que darse una vuelta por uno de sus múltiples mercados callejeros.

Manikis que dan miedo de los mercados turcos

La grandiosidad de la Mezquita Nueva

Callejeando y casi sin querer nos llevamos una gran sorpresa: nos encontramos con la grandiosa Mezquita Nueva, conocida como Yeni Cami. Es un edificio que impresiona mires por donde lo mires.

La verdad es que la diferencia con la Mezquita Azul y otras construcciones grandes de la ciudad no es abismal; sin embargo, cada una guarda matices únicos que la hacen especial, sobre todo en su interior. Es una mezquita muy reconocible del skyline de Estambul y una constante muchedumbre acude a ella; la llamada a la oración es el momento ideal para estar por sus alrededores.

La paz escondida en la Mezquita Fatih

Con los pies doloridos de tanto caminar, nos dimos una última vuelta y acabamos en otra de las grandes joyas religiosas: la Mezquita Fatih. Esta la vimos ya tarde, en plena oscuridad y cuando ya no quedaba casi nadie.

Fue una experiencia totalmente diferente. Podíamos estar tranquilos sin el estrés de las masas de turistas; un remanso de paz nos atrapó en su interior donde, sentados sobre sus impolutas alfombras, descansamos a la vez que disfrutábamos de la belleza de sus cúpulas. También pudimos observar cómo diferentes grupos de hombres se reunían para rezar y cómo las mujeres hacían lo propio en un espacio separado. Nos sentimos muy bienvenidos a pesar de no seguir sus mismos rituales; se nota que la población local está más que acostumbrada a recibir visitantes en sus mezquitas. Sin duda otro de los lugares que ver en Estambul.

lugares que ver en Estambul

Aún nos faltaba muchísimo por descubrir y ya habían pasado dos días completos. Todavía no habíamos cruzado el puente del Cuerno del Oro para explorar la zona más moderna de la ciudad, algo que haríamos en nuestro tercer día en la ciudad y sobre lo que escribiré en un segundo artículo dedicado a Estambul.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuántos días son necesarios para visitar Estambul por primera vez?

Para una primera toma de contacto con la ciudad y poder ver con calma los imprescindibles históricos como Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio Topkapi, cruzar hacia la zona moderna o ir en ferri a la parte asiática, lo ideal es dedicar entre 4 y 5 días completos.

¿Cuál es la mejor época del año para viajar a Estambul?

Los meses de primavera (de abril a mayo) y otoño (de septiembre a noviembre) ofrecen temperaturas muy agradables para caminar sin el calor sofocante del verano ni las aglomeraciones masivas de la temporada alta.

¿Cómo moverse de forma eficiente por Estambul?

El sistema de transporte público de Estambul es excelente y económico. El tranvía (línea T1) conecta directamente los principales puntos de interés turístico como Sultanahmet, Eminönü y Karaköy, complementándose a la perfección con la red de metro y los ferris que cruzan entre Europa y Asia.

Conclusión de este post sobre lugares que ver en Estambul (1/2)

Cerrar nuestra aventura por los Balcanes recorriendo las calles, mezquitas e imperiales palacios de Estambul superó todas nuestras expectativas. En estos primeros días hemos descubierto el alma más histórica de la ciudad a través del bullicio del Gran Bazar, la imponente arquitectura de Santa Sofía y la Mezquita Azul, el misticismo subterráneo de la Cisterna Basílica y los secretos del fastuoso Palacio Topkapi en el barrio de Sultanahmet.

Sin embargo, esto es solo la mitad del camino. Estambul es una metrópoli inmensa y vibrante que aún guarda innumerables rincones por descubrir al otro lado del Cuerno del Oro. Si buscas los lugares que ver en Estambul, no te pierdas el próximo post sobre la ciudad, donde cruzaremos al lado moderno para seguir exprimiendo al máximo cada rincón de la capital turca.

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Post anterior del viaje: Sofía, nuestro paso por la capital búlgara

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